Mostrando entradas con la etiqueta Solidaridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Solidaridad. Mostrar todas las entradas

2010-03-15

Desprotección

Según lo que narra Anciloquio en la Cerca del Pino Pomposo, uno llega a la conclusión de que determinada gente ocupa un cargo público, pero sin desempeñarlo.

La falta de agua y otros suministros afecta a cerca de un tercio de los habitantes empadronados en un término municipal, y la entidad promotora de la urbanización en cuestión se desentiende del asunto.

El Ayuntamiento parece no estar tampoco por la labor de mobilizarse para garantizar el acceso a servicios de primera necesidad para estos ciudadanos que, no nos olvidemos, financian una parte de los sueldos de dicha Corporación con sus impuestos.

Es que hay cosas que me sacarían de quicio, incluso si no se tratase de mi familia.

2008-06-06

Marruecos: Denuncias de tortura y juicio injusto de un defensor de derechos humanos saharaui

El 13 de abril de 2008, agentes de las fuerzas de seguridad marroquíes detuvieron a Ennaâma Asfari. Según informes, los agentes le vendaron los ojos y lo condujeron esposado hasta un lugar desconocido donde le ataron a un árbol y le golpearon mientras era interrogado acerca de sus contactos con estudiantes saharauis en Marrakech. Se le imputaron los cargos de violencia contra una persona y posesión de arma blanca, cargos que él niega.

A los familiares no les notificaron inmediatamente la detención, como exige la legislación marroquí. Pudieron visitarlo en la cárcel por primera vez el 22 de abril y, tras la visita, informaron a Amnistía Internacional de que Ennaâma Asfari tenía hematomas debajo de los ojos, marcas en las muñecas, señales de quemaduras de cigarrillos en los brazos, raspaduras en los codos, contusiones en los muslos y hematomas e hinchazón en los pies.

El 28 de abril Ennaâma Asfari fue condenado a dos meses de prisión, a una multa de 1.700 dirhams y a pagar una indemnización de 2.000 dirhams a la persona a la que supuestamente atacó.

Ennaâma Asfari es co-presidente del Comité para el Respeto de las Libertades y los Derechos Humanos en el Sáhara Occidental, una asociación con sede en Francia, país en el que Asfari reside habitualmente.

Amnistía Internacional pide a las autoridades marroquíes que investiguen de manera inmediata, exhaustiva e independiente todas las denuncias de torturas y malos tratos a manos de las fuerzas de seguridad. Asimismo pide que respeten el derecho de las personas a recoger y difundir pacíficamente información y opiniones sobre cuestiones de derechos humanos, incluidas las relativas al Sáhara Occidental.

¡Actúa!

2008-05-06

Ironías

Situación: El TramBaix, parada de Numància; una señora entrada en años se dispone a salir del vagón, tan deprisa como le permite la fragilidad de su cuerpo y la inseguridad que la atormenta como consecuencia de dicha debilidad. En el exterior del vagón, una mujer se impacienta y le impreca de mala manera por su lentitud.

A continuación, cuando la anciana, visiblemente alterada por el mal humor de la otra mujer, consigue abandonar el vagón, la otra mujer, armada de su arrogancia, entra en el vagón, con un niño pequeño en un cochecito, otro poco mayor pisándole los talones, y otra señora que asumo sería su amiga, su madre o su hermana. A saber.

Esta mujer tan malhumorada ha demostrado un comportamiento típico de “ver la paja en el ojo ajeno”, sin tener en cuenta que se estaba metiendo una enorme viga en el propio.

Me explico:

  1. Esta mujer se ha empeñado en abordar el Tram por su extremo posterior, típicamente el más estrecho, en lugar de cualquiera de los cuatro accesos de mayor envergadura de que dispone el convoy, sin importarle que dicho sector del vagón estuviera considerablemente lleno.

  2. No ha tenido ningún reparo en empujar, o incluso atropellar, con el cochecito del niño, a más de un usuario de los que allí nos encontrábamos.

  3. Su falta de respeto la ha hecho todavía más patente la desbandada que se ha producido en cuanto se han abierto las puertas del Tram en la siguiente estación, ya que la señora en cuestión llevaba consigo algo, posiblemente algún pañal recien cambiado, o uno de los niños, que desprendía un intenso olor a heces.


Reflexión: Si queremos exigir que los demás nos hagan la vida algo más fácil, tal vez deberíamos empezar por revisar qué estamos haciendo nosotros para hacérsela más llevadera a quienes nos rodean.

Besucos

2007-12-03

La alegría del mastín

Es un día soleado como otro cualquiera de Diciembre. Deambulo por la plaza, camino del trabajo, disfrutando la luz del sol que, si bien no calienta mi piel ya por estas fechas, sí le da un cierto calor a mi alma, borrando por un rato las preocupaciones de mi vida.

Caminando, llego hasta el lugar donde un mendigo mantiene su cuerpo caliente gracias a dos mastines que descansan serenos a ambos lados de él. Al irme acercando, me percato de que el hombre, a su vez, intenta como puede darle algo de calor a un tercer mastín, más pequeño éste por su corta edad, al que sostiene en brazos, intentando que el perro esté en contacto con él lo más posible.

Una joven se acerca a él, se agacha y deja unas monedas en la vieja y castigada caja de puros que el hombre tiene ante sí. Antes de que la muchacha pueda reaccionar, uno de los mastines, percibiendo en ella una benefactora, se acerca a ella y le regala mil cariños. La joven los recibe felíz, devolviéndole otros diez mil, tanto a él como al segundo mastín, y al pequeño que, aún tiritando un poco, se aparta del mendigo para demostrar ese afecto incondicional que sólo los perros son capaces de sentir por un completo extraño.

El sol sigue brillando sobre mí, mientras abandono la escena, pero ya no me proporciona ningun alivio. No tardo en comprender que siento envidia de la joven, por ese cariño que da y recibe, y porque, a diferencia de mí, ha pensado en ayudar a alguien que lo necesitaba.