Mostrando entradas con la etiqueta Negligencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Negligencia. Mostrar todas las entradas

2010-03-15

Desprotección

Según lo que narra Anciloquio en la Cerca del Pino Pomposo, uno llega a la conclusión de que determinada gente ocupa un cargo público, pero sin desempeñarlo.

La falta de agua y otros suministros afecta a cerca de un tercio de los habitantes empadronados en un término municipal, y la entidad promotora de la urbanización en cuestión se desentiende del asunto.

El Ayuntamiento parece no estar tampoco por la labor de mobilizarse para garantizar el acceso a servicios de primera necesidad para estos ciudadanos que, no nos olvidemos, financian una parte de los sueldos de dicha Corporación con sus impuestos.

Es que hay cosas que me sacarían de quicio, incluso si no se tratase de mi familia.

2010-02-19

Velas

Velas
  • "La niña: Cómo es que has quitado la parte de blogs y la de marika-ficcion?"

    2010/02/17@00:11


  • "Djabliyo: Pues lo cierto es que no los he borrado yo. La sección está ahí, pero el contenido no. Luego le dedico un ratito a su reconstrucción. ¡Gracias por el aviso, que no me había dado cuenta!"

    2010/02/18@17:59

Extraído del Chontestaó Utomástico.



Bueno, pues ya las he arreglado. Tendré que ponerle una velita a Santa Caché de Google, en agradecimiento por su inestimable ayuda.

Y otra a San Blogger de Google, esta vez negra negrísima, por haberse cargado esas dos secciones durante el cambio de dominio.

2008-04-05

Una semana olvidable.

¡Una de amnesia, por favor!

Lunes
Todo el pu+o día más groggy que un fumeta. Lunes con mayúsculas, y todas sus consecuencias. De los de Garfield, pa entendernos.


Martes
En la recta final para el Gran Evento que la división de IT de mi empresa lleva meses planificando. Un pifostio a nivel mundial que tiene lugar la semana que viene. Pero para el jueves, tenía que estar todo el material empaquetado para el viernes poderlo llevar a la otra punta de la Piel de Toro. En un intento de agilizar la instalación de los varios ordenadores que tenía que montar, tuve la genial idea de instalar uno, hacer una imágen de dicha instalación, y copiarla en el resto de ordenadores. Esto ahorraría mucho tiempo y varios pasos intermedios. Como el disco duro externo que tenemos habitualmente para estos menesteres no estaba a mi disposición, decidí hacer uso del espacio libre que tenía en mis dos discos externos.

Maldita la hora.

Instalo el primer ordenador. Todo bien. Hago la imágen, y la almaceno en ambos discos (por aquello de poder trabajar simultáneamente en dos equipos, y así ir más rápido). Me dispongo a volcarla en el primer ordenador, y... no me detecta el disco. Pruebo con el otro disco, por si se trata de alguna incompatibilidad con el modelo... y los dos hacen un ruido muy desagradable y se quedan parados.

Sudor frío, temblores, un nudo gordiano en el estómago...

Sí, damas, caballeros y otras especies: mis dos discos duros se habían muerto, del verbo palmarla, simultáneamente. No sólo había perdido todos los episodios de varias series, (incluídas Doctor Who y Torchwood, Extras, Supernatural, etc), sino además software, documentos, música, un sistema Debian "Etch" ya tuneado a mi completa satisfacción, ... os hacéis una idea, ¿verdad?


Miércoles
Como cada mañana, me dispongo a hacer el breve trayecto entre mi casa y la estación de Metro de Plaça Catalunya, en Bicing. Me cojo la bici de turno, voy hasta la parada que hay al lado de la boca de Metro... y está llena. No puedo dejar la bici. Busco en la siguiente, y si bien sí tiene espacios libres, están bloqueados, por lo que no puedo usarlos. Sigo saltando de parada en parada, siempre encontrándomelas llenas o con los espacios libres bloqueados o no operativos. Cuando me quiero dar cuenta, estoy ya en Plaça Espanya. Llamo al teléfono de averías de la empresa que proporciona tan deplorable servicio, donde expongo mi situación, aclarando que necesito un lugar donde poder devolver la bici, y para ya mismo, porque, no sé, cosas mías, tengo que llegar al curro a una hora decente. Me empieza a mencionar las paradas más próximas, que ya había revisado yo sin éxito. Exasperado, le pregunto qué pasa si no encuentro ningún hueco para devolver la bici, ¡¡¡y el tío va y me dice que entonces me multarán!!! ¿Pero qué clase de servicio de averías están atendiendo? ¡J0d3r, si es que hay que tener webos para decirle a un usuario que le vas a multar porque no devuelve la bici, cuando te está diciendo que el propio sistema le está impidiendo devolverla! Finalmente, el agente en cuestión me remite a otra estación en la que, por fín, puedo dejar la puñetera bicicleta correctamente anclada. Camino un rato hasta el Metro más cercano, y tiro para el curro.

Dedico prácticamente toda la jornada a terminar de preparar los ordenadores que faltaban, así como otros materiales que serán necesarios en el Evento. Vuelvo a casa a pie, ya que, ingénuo de mí, fui recorriendo la ruta que suelo hacer en bici, sin encontrar ninguna disponible. O no tienes dónde dejar las bicicletas, o no tienes de dónde cogerlas. ¡Un diez por el servicio de Bicing para el Ajuntament, sí señor!


Jueves
Día frenético. Llego al curro por los pelos, ya que "una incidencia en la parada de Sants Estació ha obligado a detener el servicio en la Línea 3". Ya podía haber tardado dos minutos más, y me dejaba en mi parada, ¿no? Pues no. Me toca caminar hasta el curro, y llegar sudado por el esfuerzo. Que ya empiezan a subir, aunque tímidamente, las temperaturas.

Siendo la última jornada pre-Evento, no tenemos tiempo ni para un café, casi. Pero al final del día, hemos dejado todo el material perfectamente asentado y asegurado en el compartimento de carga del furgón que han alquilado para ello.

Me vuelvo a casa en Tram-Metro, pasando de Bicing como de la m13rd4.


Viernes
All By Myself.
Primer día de la semana larga que paso sin nadie más que mi jefe. Hoy, de momento, sí hemos tenido todavía a los últimos rezagados, con lo que todavía estaba la División medianamente habitada. A partir del lunes, ya no será así. Ah, y he vuelto a venir a casa en Metro.

Fosky, al enterarse de lo que me había pasado con los discos duros el martes, me recomienda que compre, compre, compre.

Por una vez, le he hecho caso, aunque sólo en parte. He encargado en Amazon las dos primeras temporadas de mi serie favorita. XD

2007-06-12

Yo no soy esa

Fue mi primer pensamiento el sábado por la noche cuando me miré al espejo, después de una crisis comicial en mitad de la calle y unas cuantas horas en el servicio de Urgencias del Hospital de Sant Pau, donde me había transportado la ambulancia.

"Esa no es mi cara".

El labio superior había quedado destrozado por la prótesis dental que solía llevar. Ésta, con el impacto, se había hecho añicos, perforando de dentro a fuera mi labio, y dejando la herida llena de metralla. La inflamación subsiguiente había convertido mi cara en algo que podríah aber salido de la Sala de los Horrores de cualquier museo de cera que tuviera el aire acondicionado averiado.

Aparentemente, el equipo médico en cuestión había estado demasiado ocupado como para desbridar la herida y desinfectarla, tras lo que deberían haber suturado al menos la parte interna de la herida. No hicieron nada de esto.

He aprendido que los labios están compuestos por un tejido del grupo de las mucosas, que entre otras, tienen la propiedad de cicatrizar a un ritmo muy superior que el de otros tejidos. En otras palabras, que una herida de las características de la mía, o se sutura en las primeras horas, o ya no vale la pena, porque ya habrá comenzado el proceso de regeneración y la herida no cicatrizaría de forma correcta. Debería esperar a que la herida, que internamente está en constante fricción con unos dientes fracturados por el golpe, en una zona que el dolor impide limpiar debidamente, fuera cicatrizando poco a poco. Insisto, poco a poco. No estamos hablando de unos días, sino de más de mes y medio de herida en la boca. Estamos hablando de varias semanas sin poder comer más que líquidos, a través de una pajita, y eso a partir de la segunda o tercera semana, que durante la primera...

He aprendido también lo que sucede cuando una herida no se desbrida. El lunes siguiente al accidente, me encontré un fragmento de diente (o de la prótesis), en la cara externa de la herida. Al día siguiente extraje otro fragmento, mayor incluso, de la cara interna. Para el miércoles, la infección hacía que el labio me colgase por debajo del mentón, supurando de forma contínua.

Doy gracias desde aquí al equipo médico del C.A.P. València, particularmente a la Dra. Zamora y a Sandra y el resto del equipo de enfermería, que reaccionaron a tiempo, y en pocos minutos efectuaron un desbridado, limpieza, desinfección y cura de la herida, que en dos días se había cerrado por su cara externa.

Hoy, mes y medio después, puedo decir que la herida se ha terminado de cerrar, aunque el proceso de curación no haya finalizado todavía.

2007-03-05

Lunes...



Y es que los lunes tienen un no sé qué, que qué sé yo. Nos hacen sentir diferentes. Tras el relax del fín de semana, volvemos de nuevo al rutinario mundo laboral, escolar, o el equivalente que a cada cual le corresponda, y nos damos de morros con el cínico señor Murphy, a quien tanto le gusta la probabilística.

Pues resulta que la Niña y yo hemos quedado para comer juntos, y mira tú por dónde, que el restaurante de siempre, que suele estar medio vacío, estaba de bote en bote. Claro, cuando hemos llegado allí eran las 14:26, minuto más, minuto menos, y servidora tenía que irse a la academia a las 15:30 como tarde. Habitualmente nos sirven con rapidez, pero hoy estaba a reventar el comedor. Y para más guasa, nosotros éramos los únicos dos occidentales en todo el restaurante (chino). Me ha dado la sensación, aunque pienso que han sido imaginaciones mías, de que nos dejaban para el final, con tal de atender a sus compatriotas. Normalmente, esto no me habría parecido mal, pero es que llevaba prisa, ¡leñe!.

Desde la reciente adquisición del negocio por parte de quienes actualmente lo gestionan, a menudo nos encontramos con problemas de comunicación con una o dos de las camareras que suelen atendernos, ya que no dominan bien el castellano, y a veces interpretan una aclaración con un nuevo pedido, y acabamos con pedidos del orden de:

(para dos personas)
2 Kuó Tié
2 Sopa de tallarines con huevo
1 Fideos fritos
3 Coca-cola
2 Empanada de pasta (esto es un postre que descubrimos por accidente, y que está muy bien, pero una ración bien sirve a dos o tres)

Compárese con lo que en realidad estábamos pidiendo:

(para dos personas)
2 Kuó Tié
1 Sopa de tallarnes con huevo
1 Fideos fritos
2 Coca-cola
1 Empanada de pasta

En definitiva, que para cuando hemos terminado de explicarle lo que queríamos, ya me empezaba a angustiar a mí el inexorable avance de los segundos, empecinados en pasar a ser minutos.

Cuando nos trajeron la comida, estaba, como de costumbre, buenísima... pero tan caliente que hubimos de esperar a que se enfriase lo bastante como para no hacernos ampollas en la lengua (que luego la necesitamos para hablar, joé), y al final acabamos por pedir que nos envasaran parte del menú para llevar, porque el menda, si no, no llegaba a tiempo.

Al llegar a la academia, me encuentro con el siguiente poema:

Durante el fín de semana, el administrador de la red informática de la academia, hijo de la "jefa", se ha dedicado a hacer modificaciones en la configuración de la red. Para hacer pruebas en el nuevo laboratorio de prácticas que están montando, ha cogido de cada aula el ordenador destinado al profesor, los ha usado para vaya usted a saber qué, los ha dejado encerrados en el laboratorio, bajo llave, y no se ha molestado en informar de todo esto a nadie. En cuanto a los profesores, se ve que, cuando le han interrogado al respecto, ha argumentado que "ellos ya se traen el portátil, y no necesitan el ordenador".

Aclaremos que los susodichos portátiles son de propiedad de cada profesor, que no tiene ninguna obligación de llevarlo y además sólo ha empezado a llevarlo como consecuencia de las extremas medidas de seguridad establecidas por el administrador, que les impiden instalar un programa si lo necesitan para el correcto transcurso de las clases.

Casualidad de casualidades, nuestro profe no disponía hoy de su portátil, por tenerlo "convaleciente", tras haberlo tenido que formatear durante el fin de semana debido a varios problemas técnicos. Y otro de los profesores, casualmente, hoy no había considerado necesario traer su portátil.

No sé exactamente cómo habrá resuelto cada profesor su problema, pero sí sé que al nuestro han tenido que crearle una cuenta de usuario nueva, a fin de que pudiese hacer uso de uno de los PC dedicados a los alumnos.

Y ha cogido el de Dani. Cuando he llegado al aula, me he encontrado a Dani en el mío, por lo que me he tenido que sentar en el de Manel, quien ha tenido que volver al que había abandonado en un principio por mal funcionamiento.

De locos.

En el lado positivo, he podido hacer el exámen que me perdí el viernes por no estar muy fino. Y he aprobado con un 83,7%, sin siquiera haberme mirado el tema.

Durante las prácticas, he podido comprobar que mi práctica funcionaba a la primera, y he podido ayudar a algunos compañeros a diagnosticar la causa de que las suyas no lo hicieran.

Un día interesante. Palabrita de egocéntrico.

Saludín