Visita
Hoy, a pesar de la gripeanginasoloqueseaesto, he salido un ratito. ¿La excusa razón? Muy sencillo: mi padre, residente en Burgos y aledaños, estaba por la zona y se ha acercado a Barcelona a verme. Así que nos hemos ido por ahí a tomar unos cafeses... bueno, de todo menos cafeses, en realidad.
Como de mi núcleo familiar es él el que tradicionalmente ha sentido pasión por la fotografía, pues ya de paso me llevé la cámara (que él ya conocía de este mes pasado) y el trípode que compré con el Niño hace unos días, para que lo viese, y hacer algún experimento.
En definitiva, que entre revisar que no me dejaba mis antipiréticos o la copia del Videolan VLC Media Player para mi madre, en casa, ni la cabeza o alguna otra nimiedad similar, olvidé revisar que el estuche que contenía la cámara... realmente contuviera la cámara.
Entre la primera ronda y la segunda (0,0% de alcohol todo, no me sufran), me dio por ir a sacar la cámara... y el estuche pesaba como que poco.
En definitiva, que no supuso un dramón ya que, siendo ambos de naturaleza olvidadiza, solemos entendernos cuando nos pasan estas cosas. Además, llevábamos móvil con cámara los dos.
Y he aquí donde radica mi segundo deslíz del día, ya que, pese a que mi padre sí hizo alguna que otra foto con su móvil, a mí no se me pasó por la cabeza hacer lo propio con el mío.
Es así, querid@s lectoræs, que debo saciar sus curiosidades con un retrato de mi ilustre progenitor, realizado durante la última semana del pasado mes de Agosto en el hogar del primero.
Como viene siendo habitual, si queréis verle los poros, tendréis que hacer click sobre la foto.
Tras la segunda o tercera rondaquiénllevalacuentaya, que acompañamos con unos taquitos de salmón deliciosos yo, y unas fabetes que hacían muy buena cara él, nos fuimos retirando con mucha parsimonia, mientras le enseñaba un poco la zona donde trabajo (y donde realizó las anteriormente citadas fotos), con rumbo a la parada de autobús que le llevaría de vuelta a casa de mis tíos, donde está estos días.
Para volver a casa, por una vez, pude coger una bici sin problemas en aquella zona.
Un buen día, todo considerado.
Muacks.
Instalo el primer ordenador. Todo bien. Hago la imágen, y la almaceno en ambos discos (por aquello de poder trabajar simultáneamente en dos equipos, y así ir más rápido). Me dispongo a volcarla en el primer ordenador, y... no me detecta el disco. Pruebo con el otro disco, por si se trata de alguna incompatibilidad con el modelo... y los dos hacen un ruido muy desagradable y se quedan parados.
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Como cada mañana, me dispongo a hacer el breve trayecto entre mi casa y la estación de
Dedico prácticamente toda la jornada a terminar de preparar los ordenadores que faltaban, así como otros materiales que serán necesarios en el Evento. Vuelvo a casa a pie, ya que, ingénuo de mí, fui recorriendo la ruta que suelo hacer en bici, sin encontrar ninguna disponible. O no tienes dónde dejar las bicicletas, o no tienes de dónde cogerlas. ¡Un diez por el servicio de Bicing para el Ajuntament, sí señor!