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2008-01-26

Out of the Shadows

Como algun@s de vosotr@s sabéis, Evanescence es un grupo que figuraría muy arriba en mi lista de favoritos, si me pusiera a elaborarla.

Hace un par de días, navegando por esos Googles que tan bien conocemos, descubrí una página curiosa. Se trata de una iniciativa promovida por Amy Lee, vocalista y compositora de Evanescence, y que promueve la concienciación de la gente ante la epilepsia. Sí, epilepsia, esa condición que afecta a tantísimas personas en todo el mundo (incluído el hermano de Amy Lee, o figuras tan conocidas como yo mismo, por poner un par de ejemplos).

Incluyo la e-Card del programa. La web está toda en inglés, pero imagino que al menos un@s cuant@s de vosotr@s podéis leer en este idioma sin demasiados problemas.

Echadle un ojo, que siempre va bien saber algunas cosas.

2007-08-01

Las últimas horas...

Pues aquí estoy, de nuevo, para contaros mis penas. Para variar.

Ayer, por la tarde, tenía cita con el dentista. La primera en la que realmente me podría hacer algo desde el accidente (ver Yo No Soy Esa), y para complicarlo todo, de camino hacia allí tuve una discusión con el Niño por razones que no vienen a cuento ahora mismo, por lo que llegué bastante nervioso.

De hecho, al llegar a la puerta de la consulta, llamé al timbre y me encontré con que allí había algo parecido a un taller de confección, por lo que pude ver de manera extraordinariamente fugaz. Una señora muy amable, a la que recuerdo con rulos en la cabeza, aunque eso lo achaco a los nervios, me indicó que la consulta de mi dentista se encontraba, desde hace años, en el piso de arriba. Me había liado de piso.

Reando mis pasos, subo otro piso, y por fín entro, ortopantomografía en mano, y me pasan directamente a la silla eléctrica del dentista, donde pasé una hora en absoluta tensión, sudando como una cerda y sin saber muy bien por qué, ya que este hombre tiene muy buena mano y no me ha hecho daño nunca, que yo recuerde.

Un nervio muerto más tarde, pago mis 90€, me apunto en el móvil la próxima cita (me tienen que empastar la muela que me han insensibilizado), y me despido hasta la próxima. Cuando me dispongo a bajar las escaleras (por algún motivo me gustan más que el ascensor, en ese edificio), me doy cuenta de que ya había llegado a ellas una fracción de segundo antes; lo que sucede a continuación es digno de cualquier episodio de Looney Tunes: me doy cuenta de que tengo ya un pie en el aire, y estoy apoyado sobre él, intento recuperar el equilibrio, desplazando mi peso hacia el otro pie, pero éste resbala, mis brazos intentan alcanzar la barandilla, pero no lo consiguen, y finalmente acabo bajando tres o cuatro escalones de más, no con el culo, sino con la región lumbar y el antebrazo derecho.

En definitiva, que llegué a casita "caliente".

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A eso de las doce de la noche, y justo cuando me disponía a meterme un peasso tazón de cereales que me apetecía un huevo, me suena la alarma del móvil: Vampiro a las 7:30. En ayunas. Pos nada, que el tazón, con sus cereales y su leche, fueron a parar a la nevera, porque si no ya no llegaba en ayunas al hospital ni borracho.

Esta mañanita, me han sacado más sangre que nunca (¿quién me manda a mí pedirle a la doctora un completo?. Si es que a veces tengo una bocaza...

Saludínx.

2007-06-12

Yo no soy esa

Fue mi primer pensamiento el sábado por la noche cuando me miré al espejo, después de una crisis comicial en mitad de la calle y unas cuantas horas en el servicio de Urgencias del Hospital de Sant Pau, donde me había transportado la ambulancia.

"Esa no es mi cara".

El labio superior había quedado destrozado por la prótesis dental que solía llevar. Ésta, con el impacto, se había hecho añicos, perforando de dentro a fuera mi labio, y dejando la herida llena de metralla. La inflamación subsiguiente había convertido mi cara en algo que podríah aber salido de la Sala de los Horrores de cualquier museo de cera que tuviera el aire acondicionado averiado.

Aparentemente, el equipo médico en cuestión había estado demasiado ocupado como para desbridar la herida y desinfectarla, tras lo que deberían haber suturado al menos la parte interna de la herida. No hicieron nada de esto.

He aprendido que los labios están compuestos por un tejido del grupo de las mucosas, que entre otras, tienen la propiedad de cicatrizar a un ritmo muy superior que el de otros tejidos. En otras palabras, que una herida de las características de la mía, o se sutura en las primeras horas, o ya no vale la pena, porque ya habrá comenzado el proceso de regeneración y la herida no cicatrizaría de forma correcta. Debería esperar a que la herida, que internamente está en constante fricción con unos dientes fracturados por el golpe, en una zona que el dolor impide limpiar debidamente, fuera cicatrizando poco a poco. Insisto, poco a poco. No estamos hablando de unos días, sino de más de mes y medio de herida en la boca. Estamos hablando de varias semanas sin poder comer más que líquidos, a través de una pajita, y eso a partir de la segunda o tercera semana, que durante la primera...

He aprendido también lo que sucede cuando una herida no se desbrida. El lunes siguiente al accidente, me encontré un fragmento de diente (o de la prótesis), en la cara externa de la herida. Al día siguiente extraje otro fragmento, mayor incluso, de la cara interna. Para el miércoles, la infección hacía que el labio me colgase por debajo del mentón, supurando de forma contínua.

Doy gracias desde aquí al equipo médico del C.A.P. València, particularmente a la Dra. Zamora y a Sandra y el resto del equipo de enfermería, que reaccionaron a tiempo, y en pocos minutos efectuaron un desbridado, limpieza, desinfección y cura de la herida, que en dos días se había cerrado por su cara externa.

Hoy, mes y medio después, puedo decir que la herida se ha terminado de cerrar, aunque el proceso de curación no haya finalizado todavía.