El viernes
La cola de Dino
Mi fin de semana comenzó el viernes (sí, qué pasa, algunos no hicimos puente) a las 18:00, cuando salí del trabajo, de muy buen humor y con ganas de comerme un helado. Y en mi experiencia, los mejores helados de la ciudad los venden en una cadena de heladerías que, casualmente, tiene un puesto al lado de mi lugar de trabajo. Es habitual, cuando voy a comprarme un helado, o una horchata, que haya cuatro o cinco personas por delante; pero lo que no es tan frecuente es el espectáculo que me esperaba:
Como os podéis imaginar, se me hundió el alma hasta los pies, y ya daba por sentado que, o renunciaba al helado, o me pasaría allí al menos tres cuartos de hora haciendo cola.
Vicioso que es uno, decidí optar por lo segundo.
No habían pasado cinco minutos, y ya estaba hacia la mitad de la cola que habéis visto en las fotos; pocos minutos después, me iba tan feliz con mi heladito. Si es que estas chicas otra cosa no serán, pero eficientes, lo son un rato. Y simpáticas. Que no me quito el sombrero porque si no se me cae la calva al suelo. Ah, y porque no llevo sombrero.
De vuelta a casita, megasesión de
World of Warcraft. Asesiné a uno de mis personajes secundarios, y creé otro nuevo. Ya se sabe,
“el muerto al hoyo...”.
Me acosté prontito. A eso de las 2:30,
more or less.
El sábado
Karaoke Nights
Este día tiene un nombre, y ese nombre es:
Nos reuníamos en casa de
Fosky nueve personas:
- Fosky
- Miguel
- Laura
- Adam
- El Niño
- La Niña
- El Niño de La Niña
- Roger
- y of course, servidora.
Hubo varias sesiones de
Singstar donde, en parejas, cantábamos canciones de forma más o menos individual; de una de dichas actuaciones existe un vídeo, que tal vez un día salga a la luz (je je je).
Luego vino la cena, una ecléctica combinación de platos orientales y
casolans. Roger, la
quiche lorraine estaba de muerte, y Fosky, el pastel de manzana, ni te cuento.
Tras la cena, vino el desmadre: competición entre equipos.
Pa habennos matao, oiga.
Único punto negativo de la noche: la noticia, a eso de la una de la madrugada, de que mi tía había sufrido una fuerte electrocución y estaba algo pachucha. Me hice una nota mental para llamarla, antes que otra cosa, al día siguiente.
A eso de algo más de aproximadamente las cuatro o así, hora más, hora menos, comenzamos a retirarnos. Yo bajé en taxi, aprovechando que la Niña y su Niño pillaban uno, y nada más llegar a casa le dí un poquito más de caña al
World of Warcraft.
El domingo
Horas de vicio y perversión
Para empezar bien el día, me levanté tarde.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, la nota mental funcionó, y lo primero que hice, antes incluso de levantarme de la cama, fue llamar a mi tía. La encontré animada, aunque se notaba que no estaba al 100%, y según me comentó le tenían que hacer más pruebas para determinar el alcance de las lesiones sufridas.
El resto del día lo dediqué a hacer
algo de limpieza, y a viciarme más si cabe con mi droga particular, el
World of Warcraft. No os aburriré con los detalles, pero estuvo muy bien.
Poco antes de irme a la camita, ví que mi amiga Heather me había enviado algunos modelos y cositas varias para
Poser/
Daz Studio, así que aproveché para probarlas, pero al poco rato lo dejé, que me conozco, y podía haber visto el alba aún pegado al ordenador.
Bueno, no os quejaréis del
update, ¿eh?
Hala, besucos, y a cascarla.