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2008-07-27

Un pasito p'alante...

En este post del 7 de Mayo os comentaba el caso de Fréderic Minvielle, ciudadano francés a quien se le retiró dicha nacionalidad al casarse con su pareja de varios años, un Holandés, simplemente porque Francia no reconoce el matrimonio homosexual.

Pues bien, en un reciente comunicado, el propio Fréderic ha comunicado a la prensa lo siguiente:


“El pasado viernes (18 de julio de 2008), volví a ser francés. Este fue el resultado de un proceso de reintegración en el que he tenido que presentar mi certificado de nacimiento, mis documentos nacionales de identidad (de 1995 y 2004) y pasaporte, la prueba de que me convertí en holandés en 2006 y que he mantenido lazos con Francia al estar inscrito en el consulado.”


Francamente, me alegro de que el gobierno francés haya sabido rectificar, pero coincido con la mayoría de las partes implicadas en el proceso, así como la mayoría de reportajes que he podido ver por internet, al sugerir que este caso no debería volverse a producir.

“Según una convención entre Francia y los Países Bajos, en vigor desde 1985 y modificada en 1993 y 1996, todo ciudadano de un de los dos países que adquieran la nationalidad del otro país pierde su nacionalidad de orígen, salvo en caso de matrimonio y de voluntad expresa de conservar su nationalidad inicial.”


Ahora bien, Holanda reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, y emite certificados de matrimonio perfectamente legales para tales uniones. El hecho de que Francia no reconozca dichos certificados como válidos pone, en mi opinión, todo el acuerdo en entredicho. No he conseguido acceder al texto de la convención entre ambos países, pero me parece seguro asumir que en ninguna parte del mismo se especifica que el matrimonio haya de ser entre un hombre y una mujer.

En tout cas, félicitations, Fréderic

Fuentes:


Nota: Las traducciones del francés las he hecho yo mismo, por lo que imagino que dejarán bastante que desear. Se admiten correcciones ;)

2008-05-07

Francia retira la nacionalidad...

...al ciudadano francés Frédéric Minvielle, por la sencilla razón de haberse casado en Holanda... con otro hombre. Si se hubiera casado con una mujer holandesa en lugar de con un hombre holandés, no se le habría retirado la nacionalidad.

La noticia:

Frédéric Minvielle, de 37 años, ha perdido la nacionalidad francesa al casarse con su compañero en Países Bajos porque el Estado francés no reconoce el matrimonio homosexual, según revela la revista francesa de la comunidad homosexual ‘Têtu’.

Instalado en Países Bajos desde 2002, Frédéric Minvielle se casó en diciembre de 2003 y adquirió la nacionaldad holandesa en 2006. Cuando se inscribió en las listas electorales del consulado de Francia en Amsterdam, a finales de 2006, para poder votar en las presidenciales francesas de 2007, descubrió que había perdido su nacionalidad de origen.

Según una convención franco-holandesa en vigor desde 1985, cualquier ciudadano de uno de los dos países que adquiera la nacionalidad del otro país pierde su nacionalidad de origen, salvo en caso de matrimonio o voluntad expresa de conservar su nacionalidad inicial.

Así pues, dado que Francia no reconoce el matrimonio homosexual, en diciembre de 2007 Frédéric Minvielle supo por el consulado que había perdido la nacionalidad francesa y que tenía que devolver su carné de identidad y su pasaporte, algo a lo que se negó.

‘No lo entendí. Me sentí realmente discriminado. En Países Bajos, el hecho de ser homosexual es completamente normal, ser homosexual y estar casado es algo muy positivo, y que mí país, donde nací y tengo mi familia, me rechace así, tengo la impresión de haber sido sancionado porque era homosexual, porque no he hecho nada malo. Estoy casado, eso es todo’, relata Minvielle en la emisora France Info.

El afectado cree que, como en Bélgica y en España también está permitido el matrimonio homosexual, el problema con el que se ha encontrado él se puede plantear más veces, por eso dice estar decidido a recurrir la decisión del Estado francés. ‘Es necesario que la ley cambie. No hay razón para que una mujer casada pueda conservar la doble nacionalidad y que un hombre casado con otro no pueda. Es el mismo amor, es el mismo matrimonio’, argumenta.

Mientras, la Asociación ‘SOS homofobia’, ‘escandalizada’ por la decisión ‘especialmente humillante y simbólicamente inexcusable’, pide al Gobierno devolver a Frédéric Minvielle la nacionalidad francesa. ‘Fichados, desprovistos de su nacionalidad, ¿cuál es la próxima etapa para los homosexuales franceses?’, se pregunta la asociación a tres semanas del Día Internacional contra la homofobia.


Courage, Frédéric!!!

2008-02-27

Hace seis días...

LALI CAMBRA, Ciudad del Cabo - 22/02/2008

Yoweri Museveni, presidente de Uganda: "Aquí (en Uganda) no tenemos homosexuales". Robert Mugabe, presidente de Zimbabue: "Los gays y lesbianas son peor que cerdos". Son sólo un ejemplo de la homofobia institucionalizada en África. En Senegal, que se creía un país moderado por ser de los pocos en incluir a los homosexuales en sus campañas antisida, desde hace un mes se vive una campaña homófoba iniciada con el arresto de veinte personas por asistir a una boda gay hace más de un año. Sólo una decena de los 53 países africanos no criminaliza a gays y lesbianas y sólo Suráfrica ha legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En el resto del continente los homosexuales se pueden enfrentar a penas de tres años de prisión (la mayoría), a ser encarcelados de por vida (Uganda) o a la pena capital (Sudán o Nigeria).

Los detenidos en Senegal pueden ser condenados a penas de entre dos meses a cinco años de cárcel. No son los únicos. Desde hace más de cuatro meses, once hombres languidecen en una prisión de Camerún, uno de ellos con tan sólo 19 años. Su delito, ser homosexuales. Tres de ellos han sido condenados a multas y seis meses de prisión por "intento de cometer homosexualidad", mientras el resto se enfrenta a penas que pueden llegar a cinco años de cárcel. "Los otros detenidos los agreden. Uno de ellos tiene una herida en una pierna, causada por otro preso que dice que no quiere dormir con un sodomita. Han perdido mucho peso y están afectados física y psicológicamente", explica Steave Nemande, presidente de Alternativas-Camerún, una organización de defensa de los derechos humanos.

Las organizaciones gays africanas reclaman una mayor presión internacional a sus respectivos países para que se cambien las leyes antihomosexuales. "La comunidad internacional debería responsabilizar a nuestros gobiernos por la falta de libertades y de derechos humanos básicos", dice Chesterfield Samba, portavoz de GALZ (Gays y Lesbianas de Zimbabue) al asegurar que en su país, con un presidente como Mugabe, católico fundamentalista y homófobo, "la violencia contra las lesbianas está en aumento y la policía se pone del lado del agresor".

Un fenómeno similar ocurre en Kenia donde muchas lesbianas son forzadas a casarse y son víctimas de abusos sexuales o violaciones "correctivas".

La criminalización de gays y lesbianas tiene en África, además, otra terrible consecuencia: la marginación de millones de homosexuales de las campañas de prevención o tratamiento antisida, según denuncian los grupos activistas y ha señalado la propia ONU.

Un ejemplo de este ambiente homofóbico en Uganda es el caso de Victor Musaka, transexual de 32 años que forma parte de la Comisión Internacional para los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas, (IGLHRC, en sus siglas en inglés. Vive en Kampala y cuando nació sus padres le llamaron Juliet. Estudió banca, pero lo echaron de sus trabajos por no acceder a llevar falda. Su casa fue arrasada por la policía y arrestaron a una de sus amigas. "Ahí dije que me plantaba", asegura. Ha decidido denunciar al Gobierno de Uganda por no proteger sus derechos como ciudadano. Su testimonio ilustra cómo ningún ámbito de la sociedad se libra de la intolerancia. Por ejemplo, tras la muerte de sus padres por sida y muy religioso, Víctor deambuló de congregación en congregación hasta encontrar una que le aceptara: "En una me obligaron a desnudarme, querían sacarme de dentro el espíritu de un hombre con una chaqueta a cuadros que decían que me poseía".

Suráfrica es la excepción honrosa del continente. No sólo protege los derechos de gays y lesbianas en su Constitución, una de las más progresistas del mundo, sino que, desde 2006, legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Lejos de suponer un ejemplo a seguir, la iniciativa despertó una oleada de reacciones homófobas en el continente y algunos países como Nigeria, Uganda, Burundi o Congo, decidieron prohibir por ley estos enlaces.

Aún así, los grupos de activistas homosexuales de Suráfrica consideran que aún queda mucho por hacer. En el día del orgullo gay, celebrado el pasado año en Soweto, la marcha se centró en demandar justicia por el asesinato de dos lesbianas, Sizakele Sigasa y Salome Masooa. Habían sido violadas, mutiladas y ejecutadas de dos tiros en la nuca. La policía no considera que se trate de un asesinato homófobo, algo que ha enfurecido a las asociaciones.


Se me agotan las frases ingeniosas ante esta clase de noticias, así que esto es lo que hay, por ahora.

Besos